jueves 30 de abril de 2009

El gusto de las mujeres feas - Richard Millet


este año no me ha dado lecturas placenteras, aunque tengo todavía una serie de libros por leer y que esperan bajo mi cama. y fue así, un poco derrotado, leyendo por la curiosidad, por el oficio, porque es parte de todo, pero sin mayores placeres, que me crucé con Millet . tengo varios libros de cuentos, pero como uno es lo que come y escribe lo que lee, estos con los que tengo certeza de placer van a tener que esperar. las novelas tienen el defecto de ser una sola apuesta, de que si está mal la idea, está mal todo. en cambio, en los cuentos, son varias las apuestas y, en alguna de las puertas mágicas, puedo encontrar aquello que necesito del mundo. por eso, encontrar una buena novela es encontrarse con un buen escritor, encontrarse con alguien a quien seguirás por los siglos de los siglos, eso me acaba de suceder con El gusto de las mujeres feas de Richard Millet (estruendomudo, 2007). El escritor plantea la historia de un feo, cosa que no debería sorprender a nadie porque siento que todos sabemos que, de este mundo, el feo es rey. lo cual es un alivio para nosotros los feos, los que caminamos por las veredas sabiendo que no vamos a protagonizar una historia de amor en una película norteamericana, ni que seremos los próximos modelos para una gigantografía que promociona alguna marca de ropa a venderse en una tienda por departamentos. Millet va más allá. observa el interior del feo, lo lleva hasta el extremo del cuestionamiento, de cuánto puede afectar en las decisiones de vida el saberse feo, la conciencia de no acercarse a lo que se espera: el personaje-narrador pregunta, a la tenue edad de 8 años: ¿mamá, soy feo? se lo pregunta a su hermana, a cuanta persona tenga cerca. ¿te imaginas? ser un niño con la certeza de la fealdad, con el designio eterno de la fealdad. y es allí cuando comienza a el título a tomar forma, porque el título es: El gusto de las mujeres feas; no es El gusto por las mujeres feas. es él quien gusta a las mujeres feas, defectuosas, criticables desde alguna perspectiva. el análisis de que significa ser feo es despiadado, no tienen ningún tipo de vergüenza y parece siempre objetivo. no es una historia de final feliz, no de final triste; pienso que es una de crecimiento, aquella en la que Richard Millet utiliza todas sus armas para poder sostenerla, mantener la tensión página tras página y sorprender con la agudeza de su pensamiento.

viernes 20 de febrero de 2009

Dos pájaros, un tiro


La municipalidad de La Victoria ha presentado, hace unos cuantos días, el libro Dos pájaros, un tiro, el cual reúne a los ganadores del primer concurso Ten en cuento a La Victoria. El ganador fue Miguel Ruiz Effio y su cuento (el cual, como es tradicional, da nombre al libro) se mueve en el sentimiento de la venganza, de la humillación tanto física como mental. digamos que, el avanzar de las páginas es llenar el vaso, cada frase es una gota; vamos entendiendo y compartiendo el deseo por la sangre, por asesinar. es un lógico devenir. narración que contrasta con lo que nos había presentado en su libro, La habitación del suicida; pues aquí, el lenguaje deja el preciosismo por la concisión, por la sugerencia. un buen trabajo; como también lo es el segundo lugar Latidos impostores para un corazón flotante de Carlos Yushimito. excelente historia que se mueve en el ambiente de las apuestas de caballos, de la esperanza de cambiar el destino con ayuda de la suerte que por supuesto, tiene una presencia oscura, frustrante y deseada. la escritura es perfecta; aunque, imagino que para muchos, la anécdota pierde un poquito de contundencia por tratar de potenciar cierto romanticismo con la vida; postura que, por supuesto, es descabellada. El tercer lugar lo ocupa Percy Encinas Carnaza con Esperando a Carlín. este es el primer de los cuentos en el que La Victoria no es solo un marco, como pudo ser casi cualquier otro distrito. Encinas tiene una buena lectura de la ciudad, de su música, de sus calles, de su gente. vuela rasante y luego se eleva para un paneo panorámico. a diferencia de los anteriores, exprime el lenguaje, adjetiva -siento- con exactitud; dibuja lo que quiere narrar. y es esto lo que me llama la atención poderosamente: son buenos cuentos los ganadores, son buenos escritores, jóvenes que están construyendo un estilo, un nombre; excelente iniciativa la victoriana; lástima que la edición sea, mmm..., ¿amateur?
dentro de las mensiones honrosas, muy buenos trabajos también, como por ejemplo Noche de Juerga y sobresaltos, entre el Gapo Llauca y la Rica Vicky de Víctor Hugo Romero; magnífica descripción, anécdota divertida y la mezcla de lenguajes y jergas lo hacen una delicia. también el rarísimo Gar de Julio Félix Pineda quien nos presenta un no-cuento, un ejercicio lírico veloz, lleno de referentes. entre otros que vale la pena leer. ha resultado un concurso interesante para escritores jóvenes y para los otros y que ya abrió la segunda convocatoria.

miércoles 7 de enero de 2009

Cat food - Pedro Casusol


Cat food es un libro arriesgado: Casusol apuesta por la lectura integral del libro. Espera que su lector relacione los personajes aparecidos en las primeras páginas con aquellos de las finales. Y digo que es arriesgado porque sus primeros cuentos son inferiores a los de la parte central del libro. Pienso que el dejar las historias como truncas, cuasi incompletas, puede funcionar si la parte ausente aparece pronto, súbitamente, sorpresivamente; pero si hay demora, el fantasma del aburrimiento puede enviar a su primer secuaz: la impaciencia. Y provocar que el lector rehuya la lectura.
Y decía que sus mejores historias son las centrales, historias que podrían ser reunidas en alguna antología bestiario; me refiero específicamente a Cat food, cuento que le da nombre al libro, cuyas líneas navegan entre el aburrimiento de la vida del héroe de la historia, el cual por curiosidad casi infantil decide probar la comida de su gato, despertando en él sensaciones que describe efectivamente y que matiza con algunas divagaciones sobre los gatos. Otro es El enganche del caracol. En este la paranoia desbocada se convierte en la atmósfera de un joven amor. Rara historia que, incluso, permite lecturas metafóricas.
A medida las páginas van avanzando, los relatos se vuelven sólidos y lo cotidiano sin resolución del inicio se torna en soledad devastadora. Casusol nos presenta un libro que es ciertamente un primer intento literario que puede caer en el menosprecio porque comete errores inocentes como decir en la pg. 76 “el caso es que caminé y caminé, y vi el cierlo gris de la tarde caer encima mío”, cuando debería decir: “encima de mí”. Al ser la voz narrativa quien realiza la apreciación, no se puede utilizar la justificación de querer reflejar el habla de las calles, es simplemente un error. Además, varias de sus historias recurren al elemento altamente manoseado de las drogas. Manoseado en la vida real, en la literatura, cine, música, teatro, etc.; es decir, en todas partes, tiempos, sabores y colores. Por esto, como tema es muy rico y difícil de tratar; pues, con facilidad, se puede caer en algún lugar común, en lo cotidiano, en lo irrelevante, en lo efectista. Y la visión Casusol, joven narrador nacido en el 86, sobre las drogas pues como que queda ausente. Claro que este puede ser un problema del lector y no del autor; pues existe la posibilidad de que el tema “wiro” sea uno en el que con dificultad me puedan sorprender. Allí estará tu tarea a la hora de leer Cat food; pues es un libro que tiene, insisto, cosas memorables como los cuentos mencionados; entre otros que pueden ser juzgados casi-casi logros dentro de la colección; es decir, dentro de lo que, sospecho, Casusol quiere lograr: reflejar ese ambiente de soledad y escape del joven esclavo del aburrimiento causado por una vida que no habla su mismo lenguaje, que no le muestra nada. Historias con descripciones frías, con personajes que casi no sienten nada, que parecieran renegar de tener la oportunidad de sentirse bien. Habrá que estar atento a la evolución del universo que Casusol y sus personajes grises proponen en sus próximas entregas.

lunes 29 de diciembre de 2008

La Nausea - Jean Paul Sartre


Cuando Jean Paul Sartre escribió La nausea debió de elegir con sumo cuidado cada una de las características estéticas que le iría otorgando a esta novela. No es una historia compleja ni de simbolismos indescifrables; solo está cargada de pesimismo, de desgano. Ribeyro en el segundo tomo de la Tentación del fracaso, atrapado por el no querer levantarse del sofá se define como “amolado”; Antoine Roquentin, protagonista en esta historia lucha día a día contra esa sensación. La nausea es la ciudad, sus habitantes, su soledad, los burgueses con los que tiene que compartir la vereda, la vista de un parque. Se siente el privilegiado conocedor de la verdad que es la soledad, el poder compartir durante un breve instante algo con alguien, pero luego la soledad. La historia, bajo tal objetivo es perfecta. Para aquellas personas que tienen como modus vivendi la tristeza y la falta de fortuna, esta novela pues como que es un guante. Para las otras que más bien buscan estar felices por lo que sea, pues debe parecerles repulsiva. En mi caso, que justamente estoy en una coyuntura bastante particular, me ha permitido desarrollar cierta objetividad, no puedo negar que es impactante cuando se enfrenta a “la trampa del espejo” o realiza descripciones implacables que son un portento; sin embargo la ausencia de belleza en la narración, en la descripción es angustiante. Carece de encanto, repele el hedonismo. Lo cual genera una sensación paradójica porque intelectualmente es sumamente interesante. Sartre trata de cautivar al lector a partir de dos personajes, el sorprendente humanista Autodidacta, personaje que sirve para que Roquentin pueda criticar abiertamente el humanismo esperanzado y Anny, quien parece ser la luz que lo motiva, mujer a la que ama y teme. Ambos personajes generan expectativa en el lector, no sé si la suficiente como para terminar la novela. Pienso que son más bien las descripciones y las elucubraciones del Roquentin lo que puede realmente capturar al lector, pero insisto, es un tipo de lector ya perdido, derrotado que puede encontrar un eco o un reflejo en esta lectura. Oscura, densa, muy inteligente, agotadora y pienso que sí, necesaria, es la lectura de esta novela.

“¡La cosa anda mal, muy mal! Otra vez la suciedad, La Nausea. Y una novedad: me dio en el café. Los cafés eran hasta ahora mi único refugio porque están llenos de gente y bien iluminados; ni siquiera me quedará este recurso; cuando me vea acosado en mi cuarto, no sabré a dónde ir.”

domingo 21 de diciembre de 2008

El mundo según Garp


Bueno, Garp, qué te puedo decir. ¿Era lo que debía esperar? ¿Tú, como escritor, sabías lo que tu autor te tenía que hacer vivir? Me hubiese encantado decirte que las cosas no son así, que no tenía tu historia que dirigirse a las perversiones que Irving te reservó, que esos breves espacios de felicidad que compartiste con nosotros, debieron ser eternos, debieron ser la historia de 500 páginas que Irving te tenía preparada. Pero lo intuíamos. Incluso se discutió lo del happy end. Y lo dije en serio, me hubiese encantado que exista un final feliz en tu historia; pero lo dudaba. Me había encariñado con la esperanza que significabas desde la primera página.Con las buenas novelas que he leído, ver que el libro se adelgazaba, me causaba una pena enorme porque significaba que el final se acercaba como el sapo escondido, y no podía evitar pensar en cuántos libros tendré que leer antes de volver a sentir lo que me hizo enamorarme de las historias; podrían ser semanas, meses, años; Garp. Y a veces no los seguía leyendo porque no quería que acabaran –síndrome bastante común, según tengo entendido-; pero en tu caso, cuando iba llegando al final, no quería seguir leyendo porque lo que Irving nos anunciaba que iba a suceder me inundaba de tristeza, me hacía volver a leer una y otra vez esa línea, con la esperanza de que cambie de sentido, de que las palabras se reordenen, que desaparezcan algunos términos. Por supuesto, no fue así. Y tuve que continuar; porque iniciar la lectura de un libro es una promesa que se debe cumplir. Y esos momentos de maravilla que nos diste, tenían unívoco destino. Así es Garp, “el novelista –escribiste- es un doctor que solo atiende casos perdidos”; y en el mundo según Garp, escribió Irving, todos somos casos perdidos.
Réquiem para Garp, para su señora madre, la gran Jenny Fields, para su esposa –personaje que me destruyó y reconstruyó-, la señora Helen, sus hijos, el gran pintor Duncan Garp, su dulce hija, la doctora Jenny Garp y el pequeño, eternamente niño Walt Garp.

Casa de Zurdos - Alessandra Tenorio

Tres años después de publicar Porta / retrato (Campo de Gules, 2005), Alessandra Tenorio nos presenta su segundo poemario Casa de zurdos (Lustra editores, 2008). En este texto Tenorio continúa con los temas trabajados en su primera entrega: la casa familiar, la pérdida de la niñez, los recuerdos y la nostalgia, a esto se suma la presencia de la muerte. Esta es vista en los poemas no solo como la muerte física sino también como un símbolo de los cambios y de la difícil tarea de ir dejando atrás cosas, personas y lugares para poder crecer. “Al acercarnos a Casa de Zurdos nos enfrentamos a una revisión de la memoria, que pocas veces la poesía femenina ha tocado con tanto oficio como ahora lo vemos. Un oficio que se vislumbraba ya en su primera entrega y que para ser justos se ve como “un pequeño bunker contra bombas”; esas que caen incesantemente en la poesía de cuando en cuando para desdibujarla”, dice el poeta Luis Cruz, sobre el libro.
Casa de zurdos incluye el primer poemario de Tenorio y es un acierto debido a las contraposiciones que plantea el conjunto. Casa de zurdos vendría a ser entonces el Lado B del disco (no por eso malo sino complementario), debido a la idea de cierre del conjunto. Notamos esta intención en poemas como “El boceto de mi amor” (del primer libro) y “Cadena perpetua” de (Casa de zurdos). Un poemario interesante, sentido y mejor escrito, de una poeta que maneja el lenguaje con destreza, y que nos muestra con sus palabras, su particular visión del mundo, del entorno, del amor... y de la muerte.
Acá uno de los poemas que más me ha gustado:

LA MAGIA está
cuando te miro
y no hablo
cuando me quiero ir
y me quedo
La magia está escondida
en el sombrero de mi abuelo
en las flores que inventaba
para su mujer
A nosotros la magia
se nos ha ido gastando
de a poquitos y en silencio
se esconde
entre las hojas de los libros
que escribimos una vez
y no se asoma
y nos teme
y nos rechaza
porque nos cree añejos y perdidos
para estos banales asuntos del amor
La magia ya no nos responde
la dejamos escaparse como
en un juego de niños
La vimos con los ojos vendados
golpearse torpemente entre las piedras
Y hemos perdido el corazón
Y hemos perdido el amor, mi amor

Casa de Zurdos
Alessandra Tenorio
Lustra editores / colección piedra/sangre
2008

Cuentista del desierto - Jorge Tume Quiroga

El humor del norte peruano constituyó siempre ingrediente esencial en la heterogénea conformación de la identidad nacional, y un libro de cuentos que transparenta –desde el lenguaje y la descripción– este valioso elemento, no puede pasar desapercibido. Con Cuentista del desierto, Jorge Tume Quiroga nos recuerda cuán festivas y ocurrentes pueden resultar los sucesos narrados cuando se inocula en ellos, con habilidad y frescura, lo mejor del temperamento rural piurano. A través de este volumen damos la bienvenida a un contador de historias que ha sabido acrisolar lo mejor del alma de su pueblo, y plasmarlo de tal manera en la intencionalidad temática, que consigue no solo recrear sino además nutrir el imaginario de su referente regional. ¿Existe mejor manera de reinventar la vida de una nación que enriqueciéndola con el encanto espiritual de sus protagonistas? Estos cuentos nos demuestran que, más allá de su abundancia natural e histórica, el mayor patrimonio de nuestros pueblos reside en las nobles usanzas de su capital humano.

Cuentista del desierto
Jorge Tume Quiroga
104 páginas
Ornitorrinco Editores, 2008